El paraíso,

Puerto Pirámides, en la península faunística de Valdés, es un lugar místico donde las sensaciones se manifiestan de forma contrastada, de un extremo a otro, ha sido aquí donde he podido sentir desde el más indescriptible bienestar hasta la más profunda decepción y frustración.




viaje sin hotel y sin prisa,
la mente en blanco,
paisajes divisas,
sin un peso en la cartera
sólo se puede pensar en soñar,
bienvenido al paraíso,
felicidad...
Puerto Pirámides, en la península faunística de Valdés, es un lugar místico donde las sensaciones se manifiestan de forma contrastada, de un extremo a otro, ha sido aquí donde he podido sentir desde el más indescriptible bienestar hasta la más profunda decepción y frustración.
Bienestar, por el paisaje calmado, desértico, profundamente natural, por el olor y sabor de la sal impregnada en nuestra piel. Por la gente que nos acompañó y nos ofreció un poco más de un todo. Por las excursiones que me hicieron sentir como un naufrago en punta Alt. Por el momento duna abajo sin nada, sólo con nuestros gritos. Por sentir otro mundo, el submarino, donde eres consciente de que no eres consciente y te sientes casi nada en ese medio, los lobos marinos curiosos y cariñosos te zarandean y vacilan, bailandote su danza particular. Por ver una ballena y oirla respirar. Por sentirme dueño de una calle por un día. Por personas como Sergio que nos abrió las puertas de su casilla y de su jardín de arena y aloe vera, Claudio que vestido de Melchor nos regaló una danza con lobos marinos y unas ballenas, Javi que me vistió con su ropa, a la gente del club de buceo que me bautizaron y casi me dieron otro nombre, a todos ellos y más, muchas gracias.
Frustración y decepción, por despertarme un día sólo con la ropa de ayer, ver alguna lagrima porque alguien se atreve a arrebatarte todo lo que tienes y depués romperlo y arrojarlo en una arena que no tiene la culpa. Por que los que tienen que hacer no hacen lo que tienen que hacer. Por recibir alguna noticia del cantábrico. Pero estos hechos hicieron que aprendieramos, que nos unieramos aún más y después de una rato sonrieramos al darnos cuenta de que nuestras espaldas y nuestras mentes pesaban menos.
Todo esto y más detalles se nos presentaron en este lugar, en ese paraíso difuso, el cuál después de escribirlo y revivirlo en esta silla, se vuelve más claro.
mx.

1 comentario:
Una ballena en esta época? Pasé todos los veranos de mi infancia en ese lugar increible, y casi nunca hay ballenas en enero. La verdad que puedes sentirte afortunado.
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