Salimos de la redes marineras de puerto pirámides, rumbo al sur por la ruta 3. Lamentablemente, la comunidad tuvo que dividirse, por causas ajenas y por voluntad propia. Ahora somos dos, Jose y yo, pero en realidad nos llevamos a todos.
El objetivo final era el fin del mundo, allá en la tierra del fuego. Lo que pasará durante el camino no dependía de nosotros.
Expuestos a otras voluntades el primer dedo pulgar nos llevo a Trelew. Cristian "el carnicero", por poseer tres negocios de carnicerías, nos mostró las gentes que habitaban tal lugar. Nos convertimos en carniceros por un día y nos recompensó con un colchón y un espectacular asado que tuvimos que preparar embriagados por la situación y 27 cervezas. Conocimos la "profunda" villa de trelew, donde la peliagudez era esplendorosa, y los personajes amables y carcelarios. Una niña llamada Salma de 12 años parecía tener más cabeza que todos los adultos que le rodeaban y boquiabiertos ante aquella lección para sus progenitores nos fuimos a dormir. Por la mañana Cristian nos despertó con una canción de ACDC, inolvidable.
El siguiente trayecto fue con un vendedor de coches llamado Eduardo hasta la ciudad de Comodoro de Rivadavia, donde hicimos noche en un albergue de sapos y culebras. LLegamos hasta Caleta Olivia volando por la ruta, con el médico loco Rodrigo.
Calentados por un terrible sol, vagamos por la ruta en Caleta Olivia hasta llegar a la siguiente gasolinera, donde estando proximos a la misma, vimos algo que iba tapando muy lentamente al Sol, era un ángel, el ángel de la ruta 3. El ángel tomó forma material, se convirtió en un camión de construcción y en una persona fantástica llamada Héctor. Nos llevó hasta Puerto Deseado, lugar que se desviaba de nuestra ruta, pero sentíamos que debíamos conocer. Y así fue. Conocimos un lugar deseado y tranquilo y convivimos con una familia maravillosa durante unos largos instantes.
Tocados por Hector, María, Sole, Boris, Belén, Pablo y Carolina, abandonamos Puerto Deseado, y aún en estado de shock, un amable motor "Home" nos llevó al fin del mundo.
Continuará. Besos desde Ushuaia, ciudad en el fin del mundo y en el principio de todo.
